El equipo detrás de HAWK retiró el esquema del proceso de estandarización adicional de firmas post-cuánticas del NIST el 29 de julio de 2026, después de confirmar un ataque descubierto por Claude Mythos Preview.
HAWK no era un candidato marginal: era el único esquema basado en retículas entre los nueve que el NIST había hecho avanzar a la tercera ronda en mayo de 2026.
Una simetría que nadie había visto
El ataque explota un automorfismo no trivial, es decir una simetría que preserva la retícula sobre la que se apoya el esquema.
A partir de la clave pública, los investigadores construyeron lo que llaman una «retícula de τ-cociclo». Sobre esa estructura aplicaron algoritmos de reducción de retículas y de tamizado para recuperar vectores cortos.
El resultado es la reconstrucción de una clave secreta funcionalmente equivalente a la original.
Los números de la caída
La reducción del factor de trabajo es lo que hizo inviable seguir defendiendo el esquema:
- HAWK-256: de 2⁶⁴ a 2³⁸.
- HAWK-512: estimaciones de conteo de compuertas de 2¹⁵⁰ a 2¹⁰⁸.
- HAWK-1024: de 2²⁸⁸ a 2¹⁸².
La ejecución esperada del ataque sobre HAWK-256 ronda las tres horas y 42 minutos en un servidor de 96 núcleos.
El equipo de HAWK evaluó las mitigaciones posibles y concluyó que duplicar parámetros o pasar a módulos de rango superior dejaría al esquema sin competitividad frente a las alternativas. Por eso optaron por el retiro.
También hubo un resultado sobre AES, con asterisco
El mismo trabajo logró una aceleración de entre 200 y 800 veces sobre un ataque a AES-128 reducido a 7 rondas, eliminando un paso de adivinación de 256 vías mediante un invariante que bautizaron «puente de Möbius».
El asterisco es grande: el ataque asume que el adversario obtiene alrededor de 2¹⁰⁵ textos planos elegidos, lo que lo vuelve impracticable contra sistemas reales.
AES completo, el que se usa en producción, no está afectado.
Cuánto costó y cuánto llevó verificarlo
El descubrimiento de HAWK insumió unas 60 horas de trabajo del modelo repartidas en varios días. El «puente de Möbius» requirió cerca de tres días y varios cientos de millones de tokens de salida.
El costo aproximado de cómputo por API fue de 100.000 dólares.
El dato menos comentado, y quizá el más relevante, es el de la verificación: dos investigadores tardaron casi un mes en alcanzar confianza en que el resultado era correcto.
Qué no cambia (todavía)
Conviene ser preciso con el alcance, porque el titular se presta a la exageración.
El NIST actualizó su página de candidatos de tercera ronda para marcar a HAWK como retirado, pero no hubo declaraciones sobre cambios en los algoritmos ya estandarizados: ML-KEM (Kyber) y ML-DSA (Dilithium) siguen igual.
La recuperación de clave apunta al parámetro de desafío HAWK-256, no a los niveles de seguridad de la competencia. Ningún sistema en producción quedó comprometido por este trabajo.
Lo que sí cambia es la expectativa sobre el proceso: un candidato que resistió años de análisis humano cayó en 60 horas de análisis asistido por un modelo.
¿Qué tan firme es un roadmap de migración post-cuántica hoy?
Bancos, organismos públicos y proveedores de infraestructura vienen armando planes de migración a criptografía post-cuántica con horizontes de varios años, apoyados en la idea de que los candidatos ya pasaron por suficiente escrutinio.
¿Están contemplando la agilidad criptográfica en sus planes? Te leemos en los comentarios.


