Por Pablo Ariel Di Loreto

Entre el 17 y el 24 de agosto CISA sumó diez vulnerabilidades a su catálogo KEV, casi todas con parche disponible hacía meses: Windows IKE (abril), SharePoint (julio), Zimbra (10.1.20 de julio, con 274 servidores ya comprometidos) y Oracle WebLogic (CPU de enero, CVSS 10.0). También entraron por primera vez dos piezas de infraestructura de IA, Ray y MLflow. En paralelo, GitLab y Keycloak publicaron críticas sin explotación conocida y Microsoft corrigió el aviso de Entra ID (CVE-2026-69836, CVSS 10.0) que había marcado como explotado por error.
El 17 de agosto GitHub estuvo degradado 7 horas y 47 minutos (13:28 a 21:15 UTC), con errores del 20% en web y API y del 50% en descargas de archivos y contenido crudo, y con pull requests, issues, Actions, webhooks, Pages, autenticación SAML/OIDC y Copilot afectados. El 20 de agosto su CTO publicó el post-mortem: no fue un cambio de código ni de configuración, sino un componente crítico de Central US que no escaló ante un pico de tráfico, con los commits mensuales pasando de 1.400 a 2.900 millones desde abril. El análisis mira la concentración de todo el ciclo de vida del software en un solo proveedor, hace la cuenta real del SLA de 99,9% trimestral y propone medidas concretas para equipos que no se van a ir de GitHub.
El 20 de agosto se publicaron versiones maliciosas de tres crates de Rust (arrayref, internment y append-only-vec) desde una cuenta de mantenedor comprometida: un typosquat llamado proc-macro1 ejecutaba un infostealer durante el propio cargo build. En paralelo, la misma semana dejó tres fallas críticas en plugins de WordPress (Forminator, Elementor Pro y miniOrange SAML SSO), dos de ellas con RCE sin autenticación y una ya explotada. Ecosistemas distintos, mismo patrón: código de terceros que se ejecuta antes de que alguien lo mire.
Cinco agencias de EE.UU. alertaron el 19 de agosto (aviso AA26-231A) sobre scripts de explotación generados con IA contra PLCs Siemens S7 expuestos a internet. La misma semana Microsoft parcheó CoSnitch (CVE-2026-24301), tres fallas de Copilot Personal que permitían exfiltrar correo, calendario y memoria con un clic vía el parámetro no documentado autorun=1, y Adversa AI mostró cómo Grok descifra instrucciones AES en su propio intérprete y filtra el historial de chat. Cierran la semana el caso Snowflake/Wiz (una inyección en GitHub Actions que Copilot Autofix revisó y dio por buena) y las más de 9.300 claves de AWS filtradas que siguen activas, con Hugging Face como principal fuente.
Un experimento con 40.000 sesiones y 409.000 decisiones mostró que el supervisor humano promedio deja pasar 1 de cada 3 comandos peligrosos de un agente, y que un `npm run analyze` con código malicioso a la vista se aprobó el 64,7% de las veces. Aprobar dejó de ser un control cuando la aprobación es un click más en una cola infinita.
La agencia holandesa NCSC-NL confirmó explotación activa de CVE-2026-65400 (CVSS 9.8), una falla en Screen Sharing de macOS que da acceso root sin contraseña y ya se usó para instalar mineros de Monero en Macs expuestas a internet. En paralelo, Jamf documentó AmnesiaStealer, un info-stealer en Rust distribuido vía ClickFix que roba llavero, navegadores y billeteras cripto, y le da al atacante control remoto en vivo del navegador de la víctima. Apple parcheó el 6 de agosto en Tahoe 26.6.1, Sequoia 15.7.9 y Sonoma 14.8.9.
OpenAI y Anthropic recortaron precios (hasta 80% en GPT-5.6 Luna) ante la presión de rivales chinos, OpenAI llevó su prueba de publicidad en ChatGPT a México y Brasil, y Bloomberg reportó que Stripe compraría OpenRouter por más de USD 7.000 millones. Además: Gemini cruzó los 1.000 millones de usuarios mensuales, Meta volvió al open source con Muse Spark 1.2 y Muse Glimmer, OpenAI disolvió su equipo de preparedness, Claude tuvo dos outages en el fin de semana y el peruano Interbank firmó con Anthropic.
Nine PBS, la estación de TV pública de San Luis (Misuri), pasó cinco meses sin acceso a 50 TB con 70 años de archivo porque su proveedor de cloud storage dejó de responder y le cortó el acceso; hizo falta una demanda para que un juez le reconozca la propiedad de sus propios datos. El caso confirma que el cloud no deroga la regla 3-2-1: acá va qué salió mal, qué preguntarle a cualquier proveedor antes de firmar y un checklist accionable para pymes y organizaciones argentinas.
Entre el 11 y el 17 de agosto se acumularon ocho casos con un mismo hilo: datos y credenciales ajenos en manos de otros. El supply chain de LiteLLM con 2.500 organizaciones potencialmente expuestas, un investigador que compró noreply.net y recibe secretos corporativos, Sandworm reclutando sysadmins con una VPN troyanizada, 1,6 millones de cuentas de RingCentral, Clop contra Shell, SafePal, un fraude de 30 millones de euros a Commerzbank con arrestos y Akira desactivando EDR con Safe Mode.
Entre tanta noticia de brechas, esta semana dejó tres movidas estructurales del lado defensor: Chrome empezó a desplegar para todos sus usuarios las Device Bound Session Credentials (sesiones atadas criptográficamente al TPM que vuelven inútiles las cookies robadas), Google reportó que bloquea más de 7.000 millones de notificaciones abusivas por día en Android, y ShieldFont propone envenenar el texto para los scrapers de IA sin afectar al lector humano. Las tres comparten una filosofía que los equipos argentinos pueden copiar: meter la defensa en la arquitectura en vez de pedirle al usuario que se cuide más.

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