Microsoft extendió un año más el programa de actualizaciones de seguridad extendidas (ESU) de Windows 10. El soporte pago para consumidores, que originalmente cubría hasta el 12 de octubre de 2026, ahora llega hasta el 12 de octubre de 2027. Los equipos ya inscriptos pasan a la nueva fecha de forma automática, sin ninguna acción del usuario. El cambio no tuvo comunicado formal ni post de blog: apareció de manera «silenciosa» como una edición en la página de soporte del programa.
Por qué importa: un cuarto del parque sigue en Windows 10
Windows 10 dejó de recibir soporte estándar el 14 de octubre de 2025, y el ESU nació como un puente de un año tras esa fecha. El problema es la magnitud del rezago: según StatCounter, Windows 10 todavía corre en cerca del 26% de las PCs —aproximadamente una de cada cuatro—, contra un 72% de Windows 11. Son cientos de millones de instalaciones activas que, sin ESU, quedarían sin parches de seguridad. Extender el programa fue, para Microsoft, menos riesgoso que forzar una migración masiva.
Cuánto cuesta seguir cubierto
Para consumidores hay tres caminos, uno pago y dos gratuitos: un pago único de 30 dólares (más impuestos) por un año; gratis sincronizando la configuración con Windows Backup a una cuenta Microsoft; o gratis canjeando 1.000 puntos de Microsoft Rewards. Para empresas, la historia es más cara y creciente: el ESU por Volume Licensing duplica su precio cada año —61 dólares por dispositivo el primer año, 122 el segundo y 244 el tercero—, con un tope de tres años. Y es acumulativo: comprar el segundo año obliga a pagar también el primero, lo que lleva el total a 427 dólares por equipo si se estira hasta el final.
El obstáculo de siempre: los requisitos de Windows 11
Buena parte del rezago se explica por los requisitos de hardware de Windows 11: exige TPM 2.0 y CPUs de generaciones específicas, lo que dejó afuera a muchas máquinas «perfectamente utilizables» y obligó a comprar equipos nuevos para poder actualizar. Frente a ese muro, muchas organizaciones optaron por quedarse en Windows 10 y pagar el puente antes que renovar el parque completo.
Un año más de aire, pero la cuenta corre
Para las organizaciones argentinas con parque heredado —bancos, PyMEs, sector público, líneas de producción, POS y kioscos— que no califican para Windows 11 por TPM o CPU, la extensión da un año más de margen. Pero conviene hacer bien la cuenta: el ESU corporativo se paga en dólares y se duplica cada año, así que un parque de 500 equipos ronda los 30.500 dólares el primer año y los 61.000 el segundo. La decisión real no es «pagar el ESU o no hacer nada», sino usarlo como puente pago mientras se planifica el recambio de hardware o la migración; postergar sin plan solo agranda la factura acumulativa. ¿Cuántos equipos con Windows 10 tenés que resolver antes de octubre de 2027? Te leemos en los comentarios.


